Informe de trabajo
Es hora de un cambio
Un cambio de dirección en cualquier empresa es un reto, pero restaurar una cantera de caliza estaría por encima de casi todo. Sin embargo, esto es lo que la empresa suiza Carrières du Lessus logró hace 15 años gracias a su propietario Luc Briquet. Investigamos cómo un hombre ha configurado el destino no solo de su empresa, sino de todo un sector
Suiza es sin duda uno de los países más hermosos de Europa y la ruta entre Ginebra y Montreux es espectacular. Montreux se encuentra en la orilla noreste del lago Ginebra al pie de los Alpes en el cantón de Vaud. El municipio es famoso por su festival anual de jazz y sus fuertes vínculos a leyendas del heavy metal y el rock como Led Zeppelin, Deep Purple y Queen.
Por tanto, parece correcto que a tan solo 20 km de dicho refugio de inspiración musical se encuentre la cantera de Carrières du Lessus. Gracias a las habilidades emprendedoras del propietario Luc Briquet, la empresa se conoce ahora por su propia marca de rocas y metales preciosos.
La cantera en las cercanías del pequeño pueblo de St. Triphon ha pasado por tres generaciones de la familia Briquet. El yacimiento, fundado por el abuelo de Luc en 1930, fue una fuente valiosísima de caliza para la construcción de carreteras y edificios. No obstante, esta práctica se vio restringida en 1994, cuando las autoridades regionales prohibieron a la empresa excavar la piedra.
Luc es una persona simpática con igual sentido del humor. Su entusiasmo por el yacimiento es obvio y está orgulloso de la importancia histórica que tiene para su familia. Su pasión va más allá de los resultados extendiéndose a la sangre, sudor y lágrimas derramados en la cantera.
Ha mantenido intacta la oficina original del yacimiento al lado de la entrada principal. Ahora la utiliza una escultora local como sede de su pequeño negocio que sirve de recordatorio de toda la gente que ha trabajado allí en el pasado.
«Tuve que replantearme nuestra estrategia empresarial cuando supe que había que cerrar la cantera», explica. «Necesitaba encontrar otro modo de continuar la historia familiar aquí y mirar otros posibles intereses».
Se obligó a Carrières du Lessus a rellenar la cantera y restaurar la belleza natural del paisaje. Esto ayudó a la empresa a recibir la autorización para la eliminación de materiales de construcción habituales como piedras, ladrillos y hormigón. Sin embargo, Luc también había pensado en obtener materiales de desecho para el mismo fin.
En Suiza, todos los residuos combustibles no reciclados deben incinerarse en las plantas pertinentes. La mayoría de estos materiales terminan en una de las 28 incineradoras de residuos sólidos municipales del país. En 2000 se creó la ley y en cuatro años la capacidad de incineración alcanzó los 3,29 millones de toneladas.
Una de estas instalaciones se encuentra en la puerta de Carrières du Lessus. En vista de la decisión de cerrar la cantera, Luc solicitó permiso para procesar los residuos incinerados en 1993. La autorización llegó tres años después y permitió a la empresa comenzar la transición entre la extracción y la eliminación de residuos/reciclaje.
Carrières du Lessus tenía 16 empleados, pero la cifra se ha reducido con la evolución del negocio. Ahora, ocho personas trabajan en la planta, y dos personas a tiempo completo y otra a tiempo parcial trabajan en la oficina. Sin embargo, esto no ha afectado negativamente a la facturación. Las ventas han aumentado un 500% en los últimos 15 años.
Luc atribuye estas sorprendentes cifras a la compra de maquinaria de construcción mejor y más grande. «Todos trabajamos duro», explica. «Podríamos tener más personal a nuestra disposición, pero creo que es mejor tener menos. Hemos invertido en excavadoras y cargadoras de ruedas más grandes, que permiten a una persona hacer el trabajo de dos operarios con máquinas más pequeñas».
La relación actual de facturación de gestión de residuos y reciclaje es de 70:30, de modo que la idea de Luc se ha convertido en la principal actividad comercial de Carrières du Lessus desde el cambio de siglo. Los principales ingresos provienen de la recuperación de trozos de hierro y metal que han sobrevivido al proceso de incineración y están escondidos entre las cenizas.
«La clave del negocio de los residuos es que no queremos desecharlo todo», revela. «Nuestro objetivo es extraer hierro, cobre y aluminio, y después venderlo a nuestros clientes en Francia.
«Una fábrica cercana a París transforma las piezas de aluminio y cobre en barras que se transportan a América y se utilizan en la fabricación de vehículos Toyota, por ejemplo. El hierro se lleva al norte de Francia para transformarse en vigas para la construcción en el extranjero».
Carrières du Lessus posee un contrato de exclusividad con su planta de incineración local para todos los materiales incinerados. Estos se transportan en trenes o camiones directamente a la planta, donde se dejan secar de dos a tres semanas. Las cenizas se echan a una trituradora con una excavadora Hitachi ZX470LCH-3 y después pasan por un campo electromagnético para extraer trozos de hierro mayores de los escombros.
En la siguiente fase del proceso se separan los materiales pequeños y grandes para que otros dos dispositivos magnéticos puedan extraer el aluminio, cobre y otros metales. El resto de los residuos se acumulan en pilas al final de las dos cintas transportadoras y después se echan a la antigua cantera.
Una de las colinas ya ha recuperado su antiguo esplendor y quedan otras dos extensiones de terreno para rellenar. Los residuos se vacían sobre un material resistente e impermeable para garantizar que no se producen filtraciones. Hay tuberías que lo atraviesan para extraer la humedad y que actúan como sistema de drenaje hasta el lago de Ginebra. Se comprueba si el agua tiene restos de contaminación, pero en diez años las pruebas han sido negativas.
«El peligro de la contaminación es el principal motivo por el que solo aceptamos materiales incinerados a altas temperaturas», sostiene Luc. «Transportamos 40-50,000 toneladas de residuos al año, pero sería difícil calcular cuánto hierro y metal extraemos. Esta cifra cambiaría de un día a otro y realmente es cuestión de suerte».
«Podemos continuar trabajando de esta manera otros 15 años, pero el tiempo depende de muchas cosas. Actualmente, estamos realizando pruebas para identificar qué más podemos hacer con los residuos. Existen ciertas limitaciones en Suiza, pero hay más oportunidades en Francia y España, así que debemos encontrarlas».
«Otras plantas de incineración están intentando copiar nuestra idea, pero de momento no alcanzan nuestra eficacia. No me parece bien, pero ¿qué se le va a hacer? Cuando algo es nuevo siempre te intentan copiar, como los niños. Sin embargo, no me interesa recibir premios ni un mayor reconocimiento. ¡Creo que para ser feliz hay que esconderse!».
Los materiales para el negocio del reciclaje se transportan desde la empresa de ferrocarriles regional hasta la planta en la locomotora Carrières du Lessus. El vagón deja la piedra en un muelle de carga y la máquina de manipulación de materiales Hitachi ZX180W -la primera de su clase en Suiza- retira las rocas más grandes.
Después, las cargadoras de ruedas Hitachi ZW250 y ZW310 distribuyen la piedra por toda la planta para su reciclaje. Algunas rocas tienen que romperse antes de separar todos los materiales por tamaños y lavarlos para su transporte a proyectos de drenaje, carreteras, industriales y ferroviarios.
Luc también se siente orgulloso de los logros de la empresa en esta área del negocio: «Nos han concedido la ISO14001, que favorece nuestra imagen y ofrece la garantía de legalidad en todo lo que hacemos. También se han aprobado leyes para garantizar que la piedra reciclada se utiliza lo máximo posible en Suiza».
El logo dinámico negro y verde de Carrières du Lessus ha sido específicamente diseñado para mostrar que la piedra/el residuo no está feliz cuando llega. Sin embargo, una vez finalizado el proceso de reciclaje/extracción se vuelve feliz.
Luc confirma enseguida que el éxito de la empresa no hubiera sido posible sin el apoyo de socios como Probst Maveg, el distribuidor suizo de maquinaria de construcción Hitachi.
«Nuestra relación con Hitachi siempre han sido las excavadoras», sonríe. «Nuestro primer modelo fue una UH171 de segunda mano de 45 toneladas, que compramos en 1988. Después compramos la nueva EX330, que también era muy buena, así que ¿por qué cambiar? Otras máquinas de nuestra flota son la EX165 y la EX17».
«Todas se han vendido ya y se han sustituido por la nueva generación de excavadoras Zaxis. Nuestra política es sustituir las máquinas después de 3.000 ó 4.000 horas. La tecnología avanza cada tres o cuatro años, y nuestro objetivo es beneficiarnos de las últimas novedades. Esto también ayuda con el valor de reventa, por supuesto».
«La calidad de la gama Zaxis es muy buena. Están bien acabadas, son fiables y cómodas para nuestros operadores. Estoy muy contento con el servicio que recibimos del director general Jean-Marc Probst, el director de ventas Gaston Monney y el resto del equipo de Probst Maveg. Tenemos una relación sólida, basada en muchos años de amistad y negocios.
«En general, es una combinación ganadora. Yo mismo he comprobado el alto nivel de disciplina y organización de la fábrica de Hitachi en Japón, y es uno de los motivos por los que Hitachi es una marca tan fuerte».
Con un lapso de tiempo limitado para las actividades actuales de Carrières du Lessus, ¿qué le aguarda el futuro a esta familia? Es una empresa especializada que quizá necesite expandirse antes de avanzar al siguiente nivel. Esta es sin duda la opinión de Luc.
«Debemos explorar nuevas vías en el sector del reciclaje y hay muchas más oportunidades», revela. «Pueden estar o no en Suiza, y puede que sea buena idea introducir lo que hemos aprendido en otros países, quizá solicitando asesoramiento.
«Ocurra lo que ocurra, el secreto de nuestro éxito es el trabajo duro. Mi abuelo era un emprendedor y yo me parezco a él en muchos aspectos. Era de la región alemana de Suiza y se trasladó a la parte francesa, algo inusual en aquel momento. Pero lo hizo, ¡a pesar de que no hablaba el idioma!
«Prefiero trabajar solo, de manera independiente e individual. Me gusta asumir la responsabilidad y hacer que ocurran cosas. Puede que tenga muchas ideas, pero solo algunas son buenas. Mi curiosidad e interés por encontrar una solución me lleva a intentar muchas cosas nuevas. No creo que haya mucha gente así».
La fortaleza y perspectiva de Luc han sido, sin duda, la fuerza motriz de Carrières du Lessus. Esta operación pequeña, pero muy efectiva, marca una enorme diferencia en la región a través de la innovación. Este enfoque empresarial debería ser aplaudido en el actual clima económico y medioambiental que obliga a la construcción y a otros sectores a mirar hacia el futuro.
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