Informe de trabajo
El arte de la versatilidad
Para tareas desde el cultivo de magníficos champiñones franceses hasta la restauración de castillos del siglo XV, la caliza fina que puede encontrarse en lugares de Francia occidental es un recurso extremadamente versátil e invalorable. Visitamos la cantera de los Maquignon Frères en Usseau para conocer más de la empresa y de la forma en que su flota de maquinaria de construcción de Hitachi ha contribuido en la transformación de la horticultura y la arquitectura de la region.
Los turistas que visitan la pintoresca región de Poitou-Charentes pueden admirar sus iglesias y castillos de siglos de antigüedad. Sin embargo, pocos son conscientes del minucioso proceso de restauración que hay detrás y que inyecta nueva vida a estos históricos edificios, e incluso menos son los que saben que todo empieza en la cantera de caliza de Usseau, propiedad de una empresa familiar llamada Maquignon Frères.
La caliza se encuentra a una profundidad de 15 metros. Los primeros ocho metros de tierra se extraen como sobrecarga y se utilizan para rellenar otras partes de la cantera. La siguiente capa de siete metros está compuesta por un material con base de caliza, que tras ser procesado se convierte en un fertilizante ideal para champiñones.
Hasta 6.000 toneladas de este material se trituran en Usseau todos los meses (no resultan trozos mayores de 10 mm). A continuación se le suministra el producto a los clientes, que lo extienden sobre el suelo en el que se cultivan los champiñones. La caliza triturada conserva la humedad del suelo y ayuda a los champiñones a crecer.
Las ventas de este material representan el 30% de la facturación anual de Maquignon Frères. Habiendo prosperado en los años setenta, esta parte del negocio está ahora envejeciendo, en parte debido a los cambios que han ocurrido en el cultivo del champiñón. No obstante, sigue siendo popular en las regiones de Poitou-Charentes y País del Loira, en las que Maquignon Frères mantiene la base de sus clientes.
Por debajo de esa capa existe caliza de gran calidad, que se emplea en la restauración de casas señoriales, castillos y palacios, y también en la construcción de nuevos edificios. Todos los meses, Maquignon Frères extrae un total de 300-400 m³ de caliza y la vende en bloques hechos a medida, que pueden ser recogidos in situ o enviados por medio de los nueve camiones de la empresa.
Además de para la construcción y la restauración, la caliza también sirve para fabricar multitud de productos domésticos, desde azulejos y chimeneas hasta estatuas y adornos de jardín. Maquignon Frères dispone de una fábrica, cuya maquinaria que corta, esculpe y pule la caliza, y la deja preparada para su uso decorativo.
Puede obtenerse más información sobre los muchos usos del material en el área de recepción de Maquignon Frères, donde se puede encontrar una imagen de los dos hijos del fundador de la empresa esculpidos en piedra.
Los hermanos Maquignon, Dominique y Jean-Marc, trabajan ahora con ocho miembros de su extensa familia, incluyendo sus hermanas Chantal e Isabelle. La empresa emplea actualmente a 24 personas y ha recorrido mucho desde que su padre, Roland, descubrió por primera vez indicios de caliza fina en su jardín en 1954.
Roland era entonces cantante de una banda folk, y extrajo a mano la caliza en un campo cercano y la llevó a un albañil. Conforme fue creciendo la demanda, decidió abrir una cantera en 1970 a dos kilómetros de su casa.
A finales de los años setenta, Jean-Marc y Dominique empezaron a trabajar con su padre y asumieron el control de la empresa con sus hermanas cuando éste se retiró en 1986. Tres años después abrieron la cantera actual en Usseau, un emplazamiento de 15 hectáreas con una licencia para 25 años. En 2001 abrieron otra cantera de 3,5 hectáreas en Haims, que produce piedra más dura para adornos de jardín.
«Mi hermano y yo encontramos el lugar en Haims por casualidad», explica Dominique, el presidente de la empresa. Ahora a cargo del negocio de su padre, habla con gran orgullo de su desarrollo a lo largo de los años: «Estábamos cazando faisanes en la zona cuando nos dimos cuenta de que había más caliza por descubrir». Parece como un eco del fortuito descubrimiento de su padre hace más de 50 años.
Desde la excavación hasta la carga y transporte de la caliza a la fábrica, la creciente flota de maquinaria de construcción Hitachi de Maquignon Frères ha tenido un papel vital durante muchos años. «Compramos nuestra primera máquina de Hitachi, una EX400, en 1991», recuerda Dominique.
«En la cantera de Usseau también está trabajando una excavadora Hitachi ZX460LCH y una cargadora con ruedas LX290E. En Haims tenemos una ZX210 y una nueva miniexcavadora ZX50U-2, que recibimos este año».
Habiendo establecido una relación tan duradera con Hitachi, Maquignon Frères no dudaron en escoger una cargadora con ruedas ZW310 para trabajar en Usseau. Llegó en la primavera de 2007 y tenía más de 1.200 horas en el contador un año después.
«Es una máquina con un hermoso diseño e increíblemente versátil», elogia Dominique. «Poniendo las extensiones del cazo y las horquillas, podemos utilizarla para transportar los bloques de caliza y cargarlos en los camiones».
La nueva cargadora de ruedas también ha contribuido a aumentar la productividad de la cantera. «La capacidad elevadora de la ZW310 soporta un gran peso», añade Dominique. «El suelo húmedo y blando de la cantera tampoco le supone problemas. Tiene más tracción que nuestras antiguas máquinas, y se desplaza más rápida y fácilmente por el lugar».
Las ventajas de la nueva máquina de Hitachi también saltan a la vista para el operario Nicolas Trinquard. Miembro de la familia Maquignon por matrimonio, ha trabajado para la empresa durante varios años y también conduce el antiguo modelo LX.
«En comparación con la LX290E, la ZW310 es más fácil de manejar y maniobrar», afirma. «La cabina es mucho más cómoda: el asiento es más blando, la suspensión es buena, y la visibilidad general es excelente. También es más precisa y estable al cargar un camión».
Nicolas también se beneficia plenamente de la tecnología incorporada a la ZW310, como el control del par total y el sistema de desconexión del embrague en tres pasos, pero lo que más valora es su versatilidad. «Se puede hacer casi de todo con la misma máquina», añade.
Teniendo en cuenta que Nicolas conduce la ZW310 por toda la cantera, la importancia de su diseño con bajo nivel de ruido se hace patente. El sonido del motor y del sistema de ventilación HS (Hitachi Silent) queda amortiguado de forma significativa. «Ésta es otra razón por la que este modelo de Hitachi es tan importante para el trabajo de Maquignon Frères y para el medio ambiente circundante», declara Dominique.
La positiva experiencia de esta empresa con Hitachi le debe mucho al distribuidor local de Hitachi, VSM. El director Norbert Morisset comenzó a trabajar con Roland Maquignon en 1980, y la relación entre VSM y Maquignon Frères se ha fortalecido con los años.
«VSM fue uno de los factores más importantes a la hora de escoger máquinas de Hitachi. Valoro el mantenimiento, el servicio y las reparaciones que VSM e Hitachi proporcionan, y su respuesta casi inmediata en el improbable caso de una avería. También aprecio el mantenimiento preventivo y los consejos que dan al cambiar las piezas de desgaste de las máquinas», dice Dominique.
VSM suministra maquinaria de construcción de Hitachi a una zona relativamente grande del oeste de Francia, que alcanza Tours por el norte, Châteauroux al este y Angulema por el sur. No obstante, la población es bastante escasa. Dentro de esta área se encuentra Poitou-Charentes, la región más pequeña de Francia con la segunda menor economía regional.
Puede que Maquignon Frères esté a miles de kilómetros de distancia de las fábricas de Hitachi Construction Machinery en Japón, pero la visita de Dominique unos años atrás tuvo un gran impacto.
Una mirada rápida a su reloj revela el característico logotipo de Hitachi y un recordatorio del viaje. Se trata de un símbolo verdaderamente apropiado de su relación con el fabricante a lo largo de los años, y del compromiso de su empresa con la conservación de los edificios del pasado y con la construcción de las casas del futuro.
Se trata de un símbolo del paso del tiempo, con el cual aumentará sin duda la importancia del trabajo de restauración al que Maquignon Frères contribuye, al igual que la demanda de piedra caliza.
Para ver archivos PDF necesita tener Acrobat Reader
instalado en su ordenador.