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Informe de trabajo

Cambiando con los tiempos

16 nov, 2010

Antes de que pueda empezarse a construir la nueva estación central de ferrocarril de Viena, hay que efectuar grandes tareas de demolición en la Südbahnhof. Ante los estrictos plazos, normativas medioambientales, y la creciente atención de los medios, el contratista general Porr Umwelttechnik GmbH y sus excavadoras de Hitachi garantizarán que los primeros trenes lleguen a tiempo en 2012

Uno de los mayores proyectos de construcción del centro de Europa se está llevando a cabo actualmente en la capital austriaca. El proyecto de regeneración del sudeste de Viena abarca 109 hectáreas y tendrá como resultado nuevas viviendas, edificios de oficinas, un campus educativo y parques. También incluye la sustitución de la antigua Südbahnhof de Viena (estación del sur) con una más amplia Hauptbahnhof (estación central).

Desde los años cincuenta, la Südbahnhof de Viena ha sido el término de muchos viajes en ferrocarril. A los vieneses más optimistas, les parecía el resultado de la planificación práctica de la posguerra; a los más pesimistas les dañaba la vista.

La Südbahnhof se erigió en los terrenos de la Gloggnitzer Bahnhof, finalizada en 1841 aunque sustituida por una estación neorrenacentista más grande en 1874. Cuando la nueva abra en 2012, será la cuarta estación de ferrocarril que haya habido en esta parte de Viena.

La Hauptbahnhof conectará dos terminales distintas bajo un mismo techo, y nivelará los cuatro metros que las separaban. Los trenes que procedan de todas direcciones podrán detenerse en Viena y continuar viajando a través de la ciudad. La Hauptbahnhof se convertirá en uno de los centros de transporte más importantes de Europa, con conexiones más rápidas con los países vecinos.

La demolición de la sala principal comenzó en enero de 2010. Mientras se terminan los trabajos se ha abierto una estación temporal en las inmediaciones, y una de las líneas sigue en uso en las obras. Los trenes de metro también siguen pasando por el subsuelo, y los tranvías continúan rodeando el perímetro del lugar.

Porr es uno de los dos contratistas generales responsables de la demolición y del procesamiento de materiales de la obra. Según Martin Taborsky, responsable de construcción de Porr, la proximidad de las obras a las líneas de ferrocarril, metro y tranvía existentes es uno de los muchos retos.

«Los trabajos de demolición deben completarse en seis meses», informa. «A pesar de la urgencia, sólo se trabaja cinco días a la semana, de 6.00 a 22.00, para reducir al máximo las molestias por ruido. Sin embargo, las 6.00 es una hora temprana para un proyecto en el centro de la ciudad como éste».

«También se controla con frecuencia las vibraciones en diferentes del terreno. Tenemos que asegurarnos de que no estamos sobrepasando el límite, y hasta ahora no hemos tenido problemas»

Después de la demolición de la sala principal, Porr debe desmantelar dos grandes búnkeres que hay bajo ella. «Se tardará 8 semanas en derruirlos: uno tiene 6.400 m2 y el otro 3.200 m2»,
continúa Martin. «Vamos a cavar hasta una profundidad de 7 metros alrededor de cada búnker y demolerlos un martillo hidráulico de 5 toneladas».

Además de los trabajos de demoliciones, Porr también debe garantizar que se separan todos los materiales para que puedan volverse a utilizar en la medida de lo posible. «La separación de los materiales constituye gran parte de nuestro contrato, y el reciclaje es muy importante», añade Martin. «Hasta el 80% se reutilizará en la construcción de la nueva estación, y lo que sobre se venderá para otras obras».

Habrá que transportar un total de 380.000 toneladas de hormigón, acero y otros materiales en camión hasta lugares de almacenamiento en la parte trasera de las obras: 400 camiones al día que se desplazarán por la red de conexiones creada dentro del recinto.

Porr cuenta con 20 camiones y 20 excavadoras en la obra. El acero de los marcos de las ventanas se está retirando mediante una ZX350LC-3 con una pluma de largo alcance de 21 m y un accesorio que combina cizalla y cortadora. Una ZX470LCH-3 equipada con una pluma de largo alcance de 27 m a extraer el hormigón que hay entre los marcos.

Ambos modelos se adquirieron al distribuidor oficial de Hitachi en Austria, Baumaschinen Handel GmbH. Según el representante de ventas Gerhard Glock, los clientes quieren máquinas más grandes y potentes, dada la gran cantidad de hormigón y acero que se utilizó en los edificios de los años cincuenta y sesenta. «La altura no es ningún problema, pero la potencia sí», opina Gerhard.

En la obra también pueden verse otras varias excavadoras de Hitachi, como una ZX250LCN-3 con un accesorio de pinza, que se encarga de materiales de la antigua sala principal. Asimismo, Porr ha alquilado tres excavadoras adicionales de Hitachi de la empresa de demoliciones Prajo: una ZX350LC-3 con un accesorio de 23 m de largo alcance con garra, una ZX240N-3 con pulverizador y una ZX210LC-3, utilizada para cargar materiales en los camiones.

Porr escogió la maquinaria de construcción de Hitachi después de comparar varias marcas a lo largo de los años. «Los factores decisivos fueron el consumo de combustible, los gastos de funcionamiento y el número de horas de trabajo en relación con los gastos de reparación y tiempo de inactividad», explica Martin.

«El rendimiento es lo fundamental para las demoliciones. Sólo tenemos 6 meses para el trabajo, y los costes que puedan surgir por no terminarlo a tiempo superan con creces el coste de la máquina o las diferencias de los precios de los modelos. Éste fue el factor más importante en la decisión de comprar máquinas de Hitachi».

La Südbahnhof de Viena es una de las obras más emblemáticas de Austria. Los progresos están siendo fotografiados por los ciudadanos, han salido en los medios de comunicación locales e incluso han sido grabados por una televisión nacional.

La presencia de la maquinaria de construcción de Hitachi es una gran promoción para la marca. «Es como un escaparate gigante para Hitachi y para Baumaschinen Handel GmbH», bromea Gerhard.

Las demoliciones en Austria representan una proporción relativamente pequeña del mercado general de la construcción. «En Viena hay probablemente de 10 a 12 máquinas de demolición de Hitachi, y un total de 20 en Austria», añade Gerhard. «Muchas máquinas son estándar pero adaptadas para demoliciones, por lo que son versátiles para otros proyectos», explica. «Por esa razón es tan destacable ver tantas máquinas de Hitachi en esta obra».

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